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BIOVEGEN y CBGP confirman el “inmenso potencial” para convertir en patentes el trabajo con NGT’s, en fertilizantes y estimulantes ‘bio’

  • El Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP) de Madrid está reconocido como ‘Severo Ochoa’ por su excelencia en biotecnología agraria, con casi 300 trabajadores y 40 grupos de in­ves­ti­ga­ción y en torno a sus investigaciones ha creado un ecosistema de innovación con spin offs como Nawter Discovery o una unidad permanente con multinacionales como Rovensa
  • BIOVEGEN, la Plataforma Biotecnológica dedicada a unir ciencia y empresa, llena el salón de actos del centro con más de 120 investigadores y empresarios agrarios para divulgar sus prin­cipales trabajos ante el inminente impulso de las nuevas regulaciones europeas en esta materia
  • Hongos para tolerar el estrés abiótico del tomate o que reducen micotoxinas en maíz; bac­terias que mejoran el microbioma o afianzan raíces; virus que reducen la virulencia de hongos y varie­da­­­­­des mejoradas con CRISPR… son algunas de las líneas que generan patentes y nuevas empresas

“La revolución de la biotecnología está por llegar a Europa pero es inminente y España, con centros como el CBGP, tiene un inmenso potencial para convertir la investigación bá­­­si­ca en pa­­ten­tes, nuevas obtenciones y licencias explotadas por un sector llamado a ha­cer más com­petitivo al agro y que ya es una realidad emergente”. Así se expresó José Pellicer, presidente de BIOVEGEN, la plataforma dedicada a mate­ria­li­zar la bio­tec­no­logía en desarrollos agrarios, durante la inau­gu­ración de la jornada ‘Ciencia e Inno­va­ción de vanguardia para una agricultura sostenible’, con la que se logró lle­­nar la se­­mana pa­sada de in­vest­i­ga­do­res y empresarios -más de 120 asistentes- el salón de actos de este centro ubi­cado en el Parque Científico y Tec­nológico de la U. Politécnica de Madrid. Como describió su directora, Isa­­bel Allona, con una inver­sión anual de 14 millones, casi 300 traba­ja­do­res y 40 grupos de inves­ti­ga­ción, el CBGP ha re­novado por dos ve­ces una de las distinciones más pres­tigiosas del sistema científico español -el ‘Se­ve­­ro Ochoa’- que se otorga a los centros que acreditan un impacto ex­­­cep­cional en su área -la bio­tec­nología de plantas- lo que, además, ga­rantiza una financiación espe­cí­fica a me­dio pla­zo. El centro mix­to creado en 2010 por la UPM y vinculado al Centro Nacional INIA/Consejo Superior de Inves­ti­ga­cio­nes Cien­tíficas (CSIC) pre­sentó, a lo lar­go de esta jornada, su programa de transferencia tecnológica –‘CBGP-Solutions’- que colabora con em­presas agro­­­biotecnológicas bien a través de servicios específicos -como el ofrecido por Ro­ci­nante Lab, de­dicado a de­­sa­rro­­llar métodos genómicos para acelerar la mejora (de los 13-15 años actuales a 7 años), bien a través de spin offs como Nawter Discovery o mediante uni­da­des permanentes de in­ves­ti­gación de la mano compañías lí­de­res mun­diales en biosoluciones como Rovensa.

Y esta eclosión de nuevas sustancias, microorganismos y métodos ‘bio’ -y su uso como fer­ti­li­zantes, estimulantes o para mejorar la sanidad vegetal- así como las nuevas técnicas de edición genética (NGT’s) está lla­ma­­­da a consolidarse, además, con los cambios regulatorios que la UE prepara. De ahí que BIOVEGEN trabaje en una cam­paña de encuentros, jornadas y con­gresos para acercar estas novedades e in­no­va­ciones a sus más de 185 socios y al sector pri­mario en general. La plataforma biotecnológica, cuya actividad está avalada por el Mi­nis­te­rio de Cien­cia, In­no­va­ción y Universidades, quiere divulgar e interconectar los avances y de­sa­­rrollos de sus aso­cia­dos, que son centros de investiga­ción, empresas de agrobio, fondos de inversión y en­ti­da­des ban­ca­rias. Pero tam­bién la ac­ti­vi­dad de las dedicadas a la financiación de proyectos, como el CDTI-Centro para el De­sarrollo Tecno­ló­­gico y la Innovación o la AEI-Agencia Estatal de In­ves­ti­ga­ción que, de hecho, también par­ti­ci­paron en esta jornada.

Efectivamente, en el horizonte inmediato se vislumbra la aprobación de una nueva regulación europea más abierta y flexible para las plantas obtenidas mediante edición genética y el CRISPR (NGT’s). Pero también está avanzada la reforma del reglamento de fertilizantes -que deberá facilitar el reco­no­ci­miento y acceso a nuevos biofertilizantes y bionutrición-; el paquete Omnibus de simplificación de la legislación ali­men­ta­ria, que ampliará la definición de bioestimulante para diferenciarlos de los fitosanitarios (químicos) y ace­lerará el re­gis­tro de biopesticidas (biocontrol en sanidad vegetal) así como la legislación sobre material reproductivo vegetal (de los viveros). Incluso, según ha podido saber BIOVEGEN -que participa en las con­sultas que ya están en marcha-la UE ya trabaja en nueva Directiva de Microorganismos Mo­di­fi­ca­dos Ge­né­ti­ca­mente.

Así se entienden iniciativas -también presentadas durante el acto- como la de Ivoro Ventures, dedicada “a colaborar y asesorar a centros de investigación para transformar sus avances en negocios, en spin offs o start ups”, según se­ñaló su Ceo, Pedro Álvarez; o, una vez lanzadas, a transformar estas pequeñas compañías biotec­no­lógicas emer­gentes “en empresas sólidas, escalables y exitosas”, par­­ticipando en su capital social o ayu­dán­do­ en su in­ter­­­nacionalización, como después detalló la socia de Swanlaab Venture Factory, Claudia Jiménez.

Las ‘CBGP Solutions’

Divididos en tres bloques –biofertilización/bionutrición; bioestimulación/bioprotección y edición genética- y a tra­­vés de 14 presentaciones breves, los científicos de referencia de este centro madrileño pre­sen­taron el ‘por­to­fo­lio’ de CBGP Solutions. Hongos endófitos (que viven dentro de tejidos de plan­tas sin cau­sar en­fermedad) con los que lograr extractos para bioestimulantes y bioplaguicidas que ya han demostrado eficacia en tomates o maíz; análisis del microbioma (que es el con­jun­to de microorganismos que viven asociados a una planta) capaces de de­tectar 10 veces más especies en el suelo (tanto patógenos latentes como especies beneficiosas) para, a través de métodos de secuenciación y bioinformática, descubrir nuevas fun­ciones moleculares o enzimas; ingenie­ría de raíces para mejorar el crecimiento de plantas y la resiliencia de sus tallos con un novedoso dispositivo llamado D-Root para el cultivo in vitro (que evi­ta el estrés lumínico que altera las respuestas de las plantas) o un me­ca­nis­mo “reloj radicular” que regula dónde y cuándo se for­marán nuevas raíces late­ra­les. Avances de este tipo, en investigación básica y en la generación de patentes, han per­mi­tido atraer a una de las filiales -Ro­­vensa Next- de una de las multinacionales más potentes en bioso­lucio­nes del mundo -Rovensa- que para 2025 ya esperaba fac­tu­rar más de 1.000 millones de euros y que mantiene una unidad de investigación permanente en este centro. 

En materia de bioestimulación, también se detallaron los avances en el análisis de infecciones bac­te­­ria­nas, sobre cómo priorizar compuestos naturales frente a estos patógenos para superar las resistencias a los po­cos bac­te­ri­cidas existentes; se plantearon alternativas biotecnológicas para mejorar la tolerancia al estrés abió­tico (a fac­to­res ambientales como la salinidad) o para convertir los mecanismos de defensa de las plantas en he­­rra­mientas de protección de cultivos; se abordó el uso de micovirus (que infectan hongos) que reducen la vi­­ru­len­cia de enfermedades fúngicas y que han dado ya resultados en cultivos como tomate o ajo y de es­ti­mu­lantes para compensar la falta de horas frío en los albaricoqueros o para convivir con la sequía.

En tercera instancia, se expuso el caso de éxito de Rocinante Lab, un grupo del CBGP es­pecializado en me­jora de cultivos que desarrolla modelos y herramientas basados en genómica, esta­dística e IA para acelerar la creación de va­ri­e­dades. Se informó de los avances a la hora de co­nocer los meca­nis­­mos moleculares de adap­ta­ción de las plantas a distintos ambientes, así como de los pro­ce­sos epigenéticos (los que regulan cuándo se activan los genes, se silencian y con qué in­ten­si­dad se expresan) que rigen su desarrollo, la organización del genoma o pro­cesos clave como la fl­oración. Hubo también oportunidad para conocer otra spin off del CBGP, Se­mi­com Bio­so­lutions, que ofrece una salida alternativa al 91% del plástico usado en envases ali­men­tarios que no se recicla a tra­vés del recurso a microbios diseñados con biotecnología para des­com­po­ner estos materiales y obtener diversos productos químicos o etanol de al­to valor. Se expuso cómo, los conocimientos acumulados sobre cómo una proteína se convierte en alérgeno tiene importantes aplicaciones empresariales a la hora de cuantificar tal problema en alimentos, como método de diagnóstico o incluso para producir anticuerpos.

Ajena al CBGP, se presentó la actividad de la valenciana Madeinplant, especializada en mejora con CRISPR y que está involucrada en la práctica totalidad de los pocos ensayos de campo realizados en España de cultivos edita­dos y el caso de Ramiro Arnedo, firma riojana líder en producción de semillas, que de­dica más del 30% de su facturación a I+D y que también trabaja con lechugas editadas para generar genes de resistencia.

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